miércoles, 15 de noviembre de 2017

(1:30)



He escrito el final
en tantos idiomas que he perdido el sentido,
y sigue sin cambiar nada.
Tú te das la vuelta y yo deseando quedarme
o que te quedes ¿Qué importa?
Si ninguno de los dos sabe donde está.

Mañana alguien como tú me construirá,
hoy alguien como yo no puede quererte más.

Nunca el agua ha sido tan líquido,
tan triste,
tan recuerdo o carta.
Nunca el sueño contigo fue una estación vacía.

¿Cómo puedo curarme?
Me cedieron el tiempo y se me coló entre los dedos,
el grito de ayuda lo escribí en braile,
supongo que para que un día
venga a buscarme
quien entregando su amor
también se quedó ciego.


lunes, 6 de noviembre de 2017

(el viejo del mar)

Ahora que no llevo ropa,
mira el volcán.
Tengo un fuego en el estómago porque tragué
tu veneno, arrodillado en Atocha.
Sin calles/ ni trenes/ninguna parte/ni ojos/ni boca/ni islas/ni lava.
Solamente tu puta despedida.

Bajó una mosca y me prestó sus alas,
reducido a lo que tú querías que fuera.
Soplé y murió, tu veneno, mi olor a cadáver.

Ahora te imaginas mirando al cielo,
para llorar como la monja al ateo,
pero en las estaciones hay quien resucita.

No miré al cristal, lo clavé en mi puño.
Me llevé las aceras en las rodillas,
le arranqué las alas a un ángel caído
y el músico de la 1 me prestó su: no tengo nada que perder, que me pierdan.

Ahora que me desvisto,
mira el mar.
Tengo dentro dos océanos, si abro la boca te vas ahogar.
y yo ya no tendré ni pasado,
ni futuro.

Se me ha olvidado tachar días en el calendario,
pero puedo respirar.
Se han descolgado de mis pies todas las ramas, como un árbol besando al incendio
el día de su boda.

Ahora me imagino andando
por la playa,
escribiendo a quien se enamoró.
Que ya no soy yo.
Prohibido el mar/que me recuerda a ti/prohibida ya la rabia/y las listas para superarte:
no soy la orilla, aquí no llega nadie.

Un día Ojalá será solo un viejo
que vivía en el mar.
No te esperaba.
No te quería.
Me seguía doliendo.
No me quería.
Un día el viejo del mar será otro
Y yo
El
Mar.


viernes, 3 de noviembre de 2017

(Y tú...)



Cuando te vuelva a ver
no me voy a reconocer,
nos he pensado tantas veces
que tendremos los ojos
desgastados
de tanto mirarnos.

Tu boca será un Big Ben desconectado,
me dirás que llego tarde
y yo me diré que
no
llegué nunca.

Cuando te vuelva a ver
llevaré tu camisa rota,
se me verán los no me quiero
por los cuatro costados.

Y tú nunca vas a quererme.

Cuando me vuelvas a ver,
seré el deshielo del ártico
justo el mismo día
que creí que liberarías al preso
condenado injustamente.

Esta vez me cogerás en brazos
y me hundirás a tiempo,
¿Yo nunca te quise?

Cuando volvamos a vernos
yo habré reconocido el disfraz
que le puse a mi cuerpo
el día del entierro.

Voy a reconocer que me enamoré
de ti, igual que lo hizo
el preso del carcelero
cuando tintineó la llave frente a sus ojos.

Y tú nunca vas a quererme.
 

lunes, 2 de octubre de 2017

(que quererte es tan sencillo)



Quiero que no te veas
como el chico de los ojos tristes en el tren,
quiero que me mires a los ojos y te aprendas.

Quiero que te quieran.

Quiero que te duermas en un hotel
y te despiertes en ti,
en el único mar donde no puedes ahogarte.

Que de la muñeca te cuelguen flores
y no decisiones,
los años que te quedan y no los que lloraste.

Que te reciten Benedetti pero que me dejen a mi
el "Que el mundo y yo te queremos de veras,
pero yo siempre un poquito más que el mundo." y
que lo hagan tan bajito que el problema sea un poema.

Quiero que tu tristeza sea elección
y no golpe.
Quiero que el nos queremos
venga antes del te quiero y que no te hagan la cama
por si vuelves.

Quiero que sepan que quererte es tan sencillo como pensarlo.
Que te veas como el chico de los ojos tristes en el tren,
que te mires y te sepas.


domingo, 23 de julio de 2017

(náufrago)



He venido a buscarme y
me he encontrado con los ojos enrojecidos,
la boca encharcada y enredado en
el jersey de los domingos.

He venido a buscarme y
me he encontrado tan perdido que
ya no tengo hogar en mi propio cuerpo.
Tan usado por mi,
que ha muerto el destinatario,
tan sin lágrimas que ya no sé llorar.

Me he mirado como
quien se despide y me he dicho
Creo que no sé querer a nadie
Me he preguntado ¿Y a ti? ¿A ti sabes quererte?
¿Y quien soy yo?

No me reconozco,
he estado en tantas playas que he perdido
el océano,
he silbado a tantos barcos que nadie ha venido
a buscarme,
he escrito una carta con la tinta de mis dedos.

Querido quien seas,
deja de buscarme y llévame al mar,
sácame a bailar cuando nadie lo haga,
cúrame las heridas,
dime lo que necesito oír y lo que no,
no me castigues cuando vuelva desnudo de otras camas,
no busques culpables,
ayúdanos a volver a empezar.

Hoy me he visto
y nunca he tenido tantas ganas de salvarme.

martes, 18 de julio de 2017

(mi cruz)

No puedo volver a casa
porque tu boca se descubre
como una ciudad de paso
donde los ciegos
comienzan a ver.

He descubierto que puedo
abrir todas mis heridas
sin llorar, igual que tú puedes
hacerme recordar habiendo olvidado.

Todas las carreteras están vacías
gritando un viaje
al centro de lo que nadie se acuerda.
Los dos rompiendo el silencio
bajo la sombra de tus mentiras.

Por si vuelves a buscarme te escribo
que sigo siendo el que seré cuando
solo yo me acuerde.
Si vuelves a buscarme
tienes que saber que he
dejado
la propina encima de la mesa y que he cerrado
el limbo con cerrojo.
Si vuelves vas a encontrarte con tantas partes de mí
que solo una se quedará contigo.


domingo, 16 de julio de 2017

(la cama)



Dice
no creas que no quiero hacerlo
con la mano cerca de la línea de salida.
Las tiene todas en las manos,
el tiempo,
el amor,
cree conocerme
y saber lo que quiero.

Dice que mirar mi espalda
es lo más triste que ha visto nunca,
yo lo más triste que he hecho
es volar en su cama.

Ni siquiera un fantasma puede atravesar el techo.

Digo todas las claves
para que me dejes pasar,
abro la boca,
busco entre tus dedos,
intento adivinar la próxima ola.
En Tribunal no existe el mar.

Cuento mis secretos,
mi pasado, mis robos
y mis logros.
Me convierto en la tabla
cerca del iceberg,
donde no hace frío
hay esperanzas.

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